sábado, 1 de octubre de 2016

En verano, protégete de las infecciones ginecológicas

El calor y la humedad del verano se convierten en una alianza peligrosa para la salud íntima de las mujeres.
Está claro que al llegar las vacaciones de verano todos estamos deseando ir a la playa o la piscina, tumbarnos relajadamente, darnos un bañito… Pero no debemos olvidarnos de los pequeños inconvenientes que esta temporada estival puede traernos. Y es que justo en esta época, el riesgo de contraer una patología ginecológica aumenta hasta en un 50%. Mª del Pilar Vázquez Santos, ginecóloga del Hospital Quirónsalud TenerifeEste enlace se abrirá en una ventana nueva nos explica las causas: "La combinación de calor y humedad crea el ambiente perfecto para que los hongos y otras infecciones proliferen en la zona genital". Las más comunes son los hongos y el eccema o alergia de contacto.
Cómo prevenirlas
Las claves para prevenir este tipo de problemas son no permanecer mucho tiempo con el bañador mojado puesto y sentarse siempre sobre una toalla o cualquier tejido que nos aísle del calor que desprenden la arena de la playa o el propio suelo de la piscina. Además, y muy especialmente en el caso de las personas que practican el nudismo, el muy importante el uso de una buena protección solar, ya que las zonas menos acostumbradas a la exposición solar pueden sufrir quemaduras y reacciones alérgicas al sol.

Finalmente, la doctora señala que en verano se suelen propiciar más las relaciones sexuales, por lo que hace hincapié en la importancia del uso de preservativo que evite el contagio de enfermedades de transmisión sexual.


Sus síntomas
Los más habituales son enrojecimiento, picor, molestias con la micción, irritación de la zona vaginal y cambio en la secreción vaginal (más blanca y grumosa). La doctora Vázquez insiste en que lo más importante es acudir al especialista en cuanto se detecte cualquiera de estos síntomas, y no utilizar geles íntimos, cremas u óvulos que se compran en la farmacia sin receta.

El problema reside en que sin saber cuál es la causa real no se puede aplicar un tratamiento. "Hay que acudir al especialista para saber exactamente qué ocurre, y que él nos paute el tratamiento más adecuado. Uno de los mayores problemas que nos encontramos es que a mucha gente le cuesta acudir al médico antes estas situaciones, por lo que recurre a la farmacia sin saber si tienen una infección o no", explica la doctora. Y en ocasiones el empleo de productos calmantes puede encubrir la afección provocando que esta se agrave.


Fuente: el post completo y original lo puedes consultar en tucanaldesalud

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